Tipos de acné y cómo combatirlo en la edad adulta

La piel es uno de los elementos del cuerpo que más evoluciona. Se debe tener un cuidado especial para evitar que el paso de los años afecte en demasía a la dermis.

Las arrugas, los cambios de temperatura, la piel seca, las rojeces… Para tener un cuerpo protegido hay que cuidarlo y, sobre todo, hidratarlo.

Una de las cosas que suelen ser intrínsecas a la piel es el acné. Los temidos granos que aparecen en mayoría en la adolescencia, pero que podemos tener todas las personas tengamos la edad que tengamos.

De hecho, los clichés de que los granos solo se tienen en la pubertad es falso. Eso es lo que os queremos contar en el día de hoy en nuestro blog en Blue Cap. Lo primero que debemos saber es por qué aparece el acné.

Obviamente, los bultos que van apareciendo normalmente en nuestra cara son esos granos que surgen por un exceso de grasa y también por los cambios hormonales. Sin ir más lejos, estos cambios hormonales son los que alimentan el cliché sobre el acné y la adolescencia.

Un exceso de estrés, una alimentación incorrecta o marcada por los alimentos grasos o utilizar productos inadecuados para la piel ayudan a la proliferación de los granos. Y para los granos no hay edad.

El acné en los más pequeños y en los adolescentes

En los recién nacidos es frecuente la aparición del acné, aunque en una cantidad más baja como del 20% y, curiosamente, se da más en los niños que en las niñas. A este tipo de padecimiento se le conoce como “acné del recién nacido o neonatal“.

Las protuberancias se manifiestan en las mejillas de los bebés, más que en la frente. Sus síntomas son como espinillas (comedones cerrados) o puntos negros (comedones abiertos), así como pústulas o pápulas y es poco probable que deje cicatrices en la piel.

Con respecto a la adolescencia, este problema dermatológico se presenta debido a los cambios hormonales propios de la edad. Si un adolescente lo padece, se debe quizá a que uno de sus padres lo padeció también cuando joven.

Se manifiesta principalmente en el rostro, desde la frente, las mejillas o la nariz. Algunas veces también se dan brotes de acné en la espalda. En ciertos casos puede dejar ciertos rastros de cicatrices, pero estos son menores.

En esta etapa de la adolescencia, el acné premenstrual se presenta de manera frecuente, debido a los cambios hormonales que se dan en esta etapa de la vida.

Acné en personas adultas: ¿Por qué surge? ¿Cómo combatirlo?

Como ya hemos comentado, todo tipo de personas podemos sufrir la aparición de los granos y del acné.

Aunque en la mayoría de casos desaparece cuando se acaba el proceso de madurez, hay que tener en cuenta que debemos cuidarnos para evitar que a una edad adulta aparezcan granos.

Como todo en la vida, todo pasa por algo. Seguir unos patrones para cuidar nuestra piel desde bien pequeños puede no solo ayudar a tener una piel protegida, sino a evitar estas dolencias en la piel tan molestas y que podíamos haber dejado atrás cuando guardamos las carpetas del instituto.

Una vez más, las hormonas juegan un papel fundamental en la aparición del acné en personas adultas.

Es por ello que las mujeres adultas suelen sufrir en un 12% el acné por encima de los hombres, que apenas llega al 3% según los datos ofrecidos por Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Los ciclos menstruales, durante los embarazos o durante la menopausia son intrínsecos a la mujer, de ahí que el dato sea mayor en la población femenina.

La dieta también es importante.  No existen alimentos concretos que generen la aparición de granos siempre que estos se consuman con moderación.

El problema se da cuando llevamos tiempo alimentándonos mal con alimentos que contienen altas dosis de azúcar, lo que produce cambios en nuestra piel, que pasa a tener una tendencia grasa, y por lo tanto, se fomenta en ella la aparición del tan molesto acné.

El temido estrés, clave en el acné. Cuando tenemos estrés, liberamos adrenalina, la cual inmediatamente provoca un aumento de la producción de sebo de nuestras glándulas sebáceas.

Este exceso de grasa, si no se elimina de rápidamente, puede producir una obstrucción en los poros, lo que tiene como consecuencia la aparición de los molestos granos.

Obviamente, aparecerán más por las zonas en las que tengamos mayor nivel de sudoración.

Cuidar la higiene es fundamental. Tocarse las zonas en las que tenemos los poros dilatados con las manos sucias, dormirnos sin desmaquillarnos apropiadamente, tocarnos los granitos que ya tenemos o cubrirnos los granos con tiritas o múltiples capas de maquillaje, no son más que factores perjudiciales para la piel.

Es aconsejable que mantengamos una higiene óptima, pero haciendo especial hincapié en aquellas zonas en las que contamos con más glándulas sebáceas.

¡No te pierdas ni un solo consejo para tener la mejor piel consultado nuestro blog en Blue Cap!

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