Piel sensible: cuál es la diferencia con la piel alérgica

Diferencia entre piel sensible y piel alérgicaSeguramente varias veces nos hemos preguntado cuál es la diferencia entre piel sensible y piel alérgica. Hoy en nuestro blog queremos hablar de estas diferencias.

Seguro que numerosas veces te has plateado dudas acerca tu piel cuando se enrojece fácilmente o siente picor sin saber por qué. ¿Tendrás la piel sensible o alérgica?

Necesitarás acudir a un dermatólogo, sin duda la persona que mejor te va a ayudar y te dará soluciones a tu problema. En Blue Cap te intentaremos ayudar a diferenciar dos tipos de piel que siempre nos ha costado diferenciar:

Pieles sensibles

Son aquellas que tienen diferentes manifestaciones, su explicación es porque es el tipo de piel que más sufre ante factores externos.

Una piel sensible se puede ver afectada por múltiples factores como el clima, el estrés, luces artificiales, el uso de cosméticos que son inadecuados, contaminación, medicamentos.

Como consecuencia, se crea una piel más tirante y con tendencia al enrojecimiento. Pero también pueden ser factores internos los que la provoquen, sin darnos cuenta puede afectarnos el estrés, la fatiga, una alimentación incorrecta.

Para evitar que se den estos síntomas, debemos de tener en cuenta que nuestra piel descanse, puede ser realizando las horas de sueño debidas, o mediante cuidados específicos.

Otro dato importante es evitar el uso de perfumes, éstos pueden ser perjudiciales, llegando a agravar el problema mucho más todavía.

Pieles alérgicas

En las pieles alérgicas está implicado el sistema inmunitario. Se produce alergia en la piel cuando se da una reacción o respuesta exagerada en el organismo ante sustancias irritantes, éstas generalmente no son dañinas.

La alergia en la piel también se conoce como la dermatitis de contacto.

Cualquier elemento o factor cotidiano puede hacer que se dé una reacción en la piel, ya sean disolventes, adhesivos, perfumes, medicamentos, etc.

Son cosas con las que vivimos en nuestro día a día y ante las consecuencias que pueden ocurrir, es fundamental saber a qué se es alérgico.

Lo mejor es realizarse las pruebas médicas de la alergia. De este modo, se sabrá qué cosas se deben evitar.

Se sabe que cualquier sustancia es susceptible de provocar una reacción alérgica. Y los síntomas dependerán de la sustancia, éstos pueden aparecer a los pocos minutos de entrar en contacto con ella.

Los síntomas que se dan en la mayoría de casos, suelen ser sensibilidad al sol, algo de hinchazón, ampollas, aparición de rojeces en la piel, etc.

De piel normal a piel sensible

Piel alérgicaEn ocasiones sentimos que nuestra piel se irrita con facilidad, tiene zonas con rojeces o está tirante y apuntamos que es sensible. Pero ¿qué se considera piel sensible? ¿Cuándo pasa de ser una piel que reacciona ante un determinado estímulo a ser una piel sensible?

Se considera que una piel es sensible cuando reacciona de forma agresiva ante ciertos estímulos y cuando tiene poca tolerancia ante las agresiones externas. Tiene una barrera cutánea muy permeable que provoca una fácil y rápida irritación y que además se pierda agua de forma sencilla.

No se trata de una piel alérgica, sino más bien inestable, ya que puede pasar por épocas en las que tiene un aspecto terso, firme y lleno de luminosidad y otras en las que tiene irritaciones, sequedad, así como descamaciones o erupciones en los casos más graves.

Quien tiene la piel sensible lo nota tanto por sus efectos externos como por las sensaciones de tirantez, picor o ardor que en ocasiones sufre.

Hay quien cree que la piel sensible sólo se tiene en la cara, pero también puede darse en las extremidades, en la zona del escote o incluso en la cabeza.

Estas características nos obligan a cuidar la piel de una forma especial para controlar sus brotes y conseguir que no se irrite tanto por cualquier motivo.

Lo primero y más importante es hidratarla con una crema específica que controle su cantidad de agua y que refuerce su barrera protectora.

También debemos identificar cuáles son los factores que más la irritan e intentar evitarlos, como por ejemplo los cambios de temperatura bruscos, el frío, el calor, la humedad o la sequedad del aire.

Cada piel reacciona de una forma distinta ante los mismos estímulos, así que en cuanto sepamos qué es lo que más “crispa” a nuestra piel, mejor podremos actuar.

Debemos tener en cuenta que hay ciertos hábitos que nos pueden perjudicar, entre ellos ducharnos con agua demasiado caliente, tener una alimentación incorrecta o no beber agua en la cantidad recomendada.

Las personas que tienen la piel sensible pasan por etapas en las que las hormonas les juegan una mala pasada y es algo complicado de controlar, como la adolescencia, un embarazo o la menopausia. Es entonces cuando hay que dar un punto de atención extra.

Usar jabones sin detergentes, protegerla del sol, desmaquillarla siempre y adquirir productos específicos son otros hábitos a tener en cuenta.

En resumen. Es importante aprender a conocer la piel que tenemos para saber cuidarla y darle el mantenimiento necesario con los productos adecuados, a fin de no perjudicarla.

Si te interesa conocer más sobre la salud de la piel, te invitamos a que visites el blog de Blue Cap, en el cual encontrarás la actualidad sobre esta temática.

consejos para la piel en el blog de Blue Cap

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