Lupus y Behçet: dos enfermedades autoinmunes que afectan a la piel

Por desgracia, vivimos en un mundo marcado por las enfermedades y por la aparición de las mismas.

De hecho, todos conocemos los síntomas o las consecuencias de algunas dolencias o las enfermedades más típicas que podemos contraer.

La gravedad de las mismas, evidentemente, son diferentes. Hablamos de enfermedades como cáncer, diabetes, alzheimer… Algunas de esas enfermedades, además de afectarnos a todo nuestro organismo, también pueden ser dolorosas para nuestra piel.

La dermis se expone a todo tipo de problemas y por eso, desde Blue Cap, siempre recomendamos el tenerla protegida y bien cuidada. Y, en temática de piel, también hay enfermedades conocidas de sobra: dermatitis, dermatitis atópica, psoriasis

Pero hay también enfermedades que no conocemos o que no son tan habituales. Lupus y Behçet son enfermedades que afectan a la piel y que, posiblemente, no tengamos tan controladas como debería.

Por eso, hoy en nuestro blog de Blue Cap, vamos a describiros estas dos dolencias que castigan a nuestra dermis, sus consecuencias y, sobre todo, la mejor manera de tratar de evitarlas.

Lupus: Cómo afecta a la piel esta enfermedad autoinmune

El lupus es una afección autoinmunológica, es decir, el sistema inmune encargado de la defensa del organismo agrede a células y tejidos erróneamente.

Esto provoca que muchas partes del cuerpo sufran daños, siendo las zonas más frecuentes las articulaciones, la piel, el cerebro o el corazón.

En este caso concreto, no se sabe por qué se produce. Si bien es cierto que es más común en mujeres, cualquier persona puede sufrir esta patología.

Sus síntomas son variados, pues casi cualquier parte del organismo puede estar afectada. Sin embargo, como en toda enfermedad, existe una sintomatología mucho más frecuente que otra.

En este caso:

  • Inflamación en las articulaciones, la cual lleva asociado dolor.
  • Mialgias.
  • Fiebre no atribuible a otras causas.
  • Erupciones cutáneas

Quizá estas últimas sean las consecuencias más características, pues afectan a 2/3 de los enfermos. El lupus en la piel tiene una representación muy característica, la cual nos hará pensar rápidamente en él. Puede presentarse de diferentes tipos: crónico, subagudo y agudo.

Esta patología también se presentará con síntomas cutáneos más individuales o locales, como la calcinosis, por la acumulación de calcio subdérmico; o las lesiones asociadas a la vasculitis, que provocarán teleangiectasias o púrpuras. También podemos observar el síndrome de Raynaud o la pérdida de cabello.

Todas estas manifestaciones provocan una piel sensible de por sí, pero, sobre todo, una piel fotosensible, mucho más que de manera fisiológica.

Por este motivo, la protección que ofrecemos a nuestra piel tiene que ampliarse y reforzarse.

Pese al correcto seguimiento del tratamiento farmacológico e inmunológico, pueden aparecer brotes, tanto cutáneos como sistémicos; por lo que has de tratar la piel de forma adecuada y, en todo momento, mimarla.

Behçet: una enfermedad autoinmune que afecta a la piel

Si la palabra ‘lupus’ la podíamos haber escuchado en alguna que otra serie de televisión pero sin saber exactamente qué era y cuáles eran sus efectos y consecuencias, más rara es la palabra Behçet.

El apellido del médico turco que la describió por primera vez en los años 30 sirve para dar nombre a una enfermedad que se manifiesta principalmente en la piel pero que afecta al resto del cuerpo.

Esta dolencia es conocida también por la expresión ‘Ruta de la Seda‘. Al parecer, esta enfermedad suele ser contraída en los países de aquella mítica ruta del Siglo I a.C. que se libraba por todo el continente asiático.

Países como China, Mongolia, Turquía o Siria suelen ser los protagonistas de enfermedad desconocida pero que también se sufre en el territorio europeo.

Los síntomas son claros: llagas en la boca, úlceras por el resto del cuerpo e incluso artritis son algunos de los síntomas que pueden suponer la aparición de esta enfermedad.

Al igual que otras enfermedades autoinmunes como la psoriasis, la dermatitis atópica o la dermatitis seborreica, la enfermedad aparece por brotes, y en sus estados más agresivos puede producir coágulos de sangre, afección en el sistema digestivo (similar a la enfermedad de Crohn), pulmonar o renal e incluso inflamar el cerebro o la médula espinal.

Cuando la inflamación de los capilares de los ojos no se trata correctamente, puede producir ceguera.

La causa, como en todas las enfermedades de carácter autoinmune, es desconocida. Sin embargo, se sabe que la herencia genética existe (aunque no siempre) y que una vida agitada y estresante puede ser uno de los desencadenantes.

Los tratamientos, al igual que pasa con enfermedades dermatológicas como la psoriasis, la dermatitis atópica y seborreica, están orientados a paliar la sintomatología, a través principalmente de corticoides, antiinflamatorios y analgésicos.

No obstante, así como las psoriasis o las dermatitis tienen una incidencia bastante elevada, lo cierto es que la enfermedad de Behçet es una enfermedad rara con mucha menos incidencia que las anteriores.

¡No te pierdas los mejores consejos y la mejor información sobre la piel gracias a Blue Cap!

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