Día de la Dermatitis Atópica: Lucha por la concienciación social

niño dermatitis atopicaEl pasado 27 de noviembre se celebró el Día de la Dermatitis Atópica y en esa jornada recordamos que uno de cada cinco niños españoles sufre esta enfermedad inflamatoria que se manifiesta a través de brotes periódicos de diferente intensidad.

Además, de ese porcentaje de niños, un 80% a su vez tiene padres o antecedentes familiares con el mismo problema, aunque no hay que creer que tan solo surge por influencia genética.

Hay factores que agravan los brotes, como por ejemplo condiciones ambientales, la alimentación, los hábitos de higiene e incluso, nuestro estrés o ansiedad.

No seguir el tratamiento prescrito por el médico y no tener en cuenta los cuidados necesarios en el día a día y en las condiciones ambientales pueden empeorar el estado de la piel de tal manera que se entre en un círculo vicioso en el que la dermis cada vez se deteriora más y provoca más picor.

Esta enfermedad, que surge sobre todo en la infancia, no hace solo sufrir a los niños. También los padres se ven afectados emocionalmente debido tanto a la atención extra que se debe otorgar al niño como a la preocupación o al sufrimiento al ver al pequeño molesto, inquieto y vergonzoso por su piel.

Según la Sociedad Española de Pedriatía Extrahospitalaria y Atención Primaria, es importante que cada vez haya mayor conocimiento de la dermatitis atópica en la sociedad para que los niños con atopía se sientan más aceptados y comprendidos por sus congéneres.

En ocasiones hemos hablado de la importancia de extender el conocimiento sobre la dermatitis atópica para que los niños puedan tener una infancia más tranquila y sus ‘peticiones’ o las de sus padres sean comprendidas a la primera. Por ejemplo, tener cuidado con los cambios de temperatura en el colegio o no usar jabones agresivos con mucho perfume en el baño.

Cuanto más arropados se sientan los pequeños de la casa y más normalidad perciban desde su entorno, mejor. De otra manera se sentirán diferentes, enfermos, ‘necesitados’ de una atención continua que el resto no y por lo tanto, excluidos. Y eso puede tener consecuencias muy graves en su desarrollo y en la adolescencia.

Y no solo los pequeños necesitan sentirse aceptados. Los adultos también. Una persona de cierta edad sufre también por las miradas y cuchicheos por el estado de su piel, por lo que aunque a nivel interno es recomendable trabajar su autoestima y su seguridad, a nivel externo el conocimiento social de la enfermedad hará que cada vez reciba menos comentarios sobre tu atopía que vengan del desconocimiento o de los prejuicios.

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