Ansiedad y dermatitis nerviosa: los efectos en la piel, causas y tratamiento

ansiedad y dermatitis nerviosa Sin duda alguna, nuestra piel, el órgano más grande de nuestro cuerpo refleja lo que nos pasa, ya sea desde las experiencias que vivimos, buenas o malas, hasta lo que consumimos y sentimos.

Por eso, si estamos pasando por una etapa de ansiedad o estrés, nuestra piel lo hace notar, por mucho que no se crea. Se puede tratar de un estado de ansiedad y dermatitis nerviosa.

Y si a este estado, le sumamos el padecer psoriasis, dermatitis atópica o dermatitis seborreica, las etapas de mayor nerviosismo e intranquilidad, acabarán repercutiendo en más y agresivas lesiones en nuestra piel.

Ante esta situación, de los efectos de la ansiedad y la dermatitis nerviosa, la pregunta es: ¿cómo podemos hacer para calmar la ansiedad y dermatitis nerviosa y evitar que nuestra piel se vea muy afectada?

Lo primero que debemos hacer, es aceptar la situación y reconocerla. Si ignoramos nuestro estado de ansiedad y dermatitis nerviosa,  solapamos nuestro día a día con actividades para no enterarnos de que lo estamos pasando mal, será mucho peor.

A solas, en un ambiente tranquilo, asumamos que estamos teniendo un periodo un poco torcido de nuestro ánimo, debido a la ansiedad y dermatitis nerviosa. Acompaña esa sensación de reconocimiento con dos verdades como templos:

Hoy en día la dermatitis nerviosa ha dejado de ser poco común, sobre todo en la población que habita en las grandes ciudades y que está acostumbrada a un ritmo de vida más rápido y estresante.

Las épocas con abundante trabajo, los exámenes universitarios, los problemas familiares… son algunos de los factores que pueden producir nervios y estrés, algo que en un primer momento no tiene porqué manifestarse físicamente, pero que a la larga acaba debutando en muchas de las personas que sufren un estrés continuo.

¿Pero qué es la dermatitis nerviosa? 

Se trata de una reacción del sistema inmunitario, una respuesta ante una situación incómoda para nuestro cuerpo. El cuerpo de forma automática intenta protegerse de aquello que ha detectado como una amenaza, por lo que el sistema inmunitario genera una sintomatología.

Con respecto al estrés, se pueden dar muchas respuestas distintas a una bajada de defensas producto de los nervios, como dolores de cabeza, úlceras, irregularidad en la menstruación, depresión, agobio, caída del cabello y en ocasiones puede derivar también en dermatitis nerviosa.

Sin embargo, en la mayor parte de ocasiones, estas erupciones desaparecen generalmente cuando finaliza el período de tensión y nerviosismo, pero si el paciente suele ser una persona nerviosa la cual tiende a estresarse con facilidad, puede tener brotes más a menudo.

Los síntomas son resultado de un elevado nivel de estrés, lo que a menudo viene acompañado de insomnio, inquietud y, en ocasiones agotamiento, tristeza, dolor de estómago, contracturas musculares o mal humor. Si este estado se extiende demasiado tiempo, en ocasiones se manifiesta a través de la piel.

¿Cómo se manifiesta? 

Al igual que otras variantes de la dermatitis, suele manifestarse con eccema, rojeces o ronchas rojas inflamadas, aunque también puede presentarse en forma de ampollas o protuberancias similares a las picaduras de insectos. Todas estas manifestaciones producen picor.

Diagnóstico

La dermatitis nerviosa es complicada de diagnosticar, pues lo más probable es que el médico no conozca nuestra situación personal y por ello en muchas ocasiones diagnostica alergias, hongos o dermatitis común.

Tratamiento   

¿Cuál es el tratamiento para la ansiedad y la dermatitis nerviosa? Al diagnosticarse la dermatitis nerviosa lo normal es que el médico recete una crema de uso temporal con corticoides para controlar las lesiones.

Además, recomiendan encarecidamente actividades relajantes como la meditación o el yoga. También recetan en ocasiones tranquilizantes naturales como la valeriana o la pasiflora, que ayudan tanto a conciliar el sueño como a sentirse más relajado en el día a día.

Sin embargo, si el paciente no puede controlar ese estado de nerviosismo, el dermatólogo suele recomendar, además del tratamiento para controlar las lesiones en la dermis, la visita periódica a un psicólogo que ayude y enseñe al paciente técnicas de relajación y de control del estrés personalizadas.

Sugerencias para gestionar la ansiedad 

causas de la dermatitis nerviosa y su tratamientoPero insistimos en lo que dijimos en un principio, es necesario conocer las causas de  la ansiedad y dermatitis nerviosa, para aceptar y reconocer el padecimiento.  Una vez que se asume esto, es importante trabajar por nuestro bienestar, así más pronto llegará la calma.

Una sugerencia para conseguir esa calma, es hacer un profundo análisis de nuestro estado de ánimo y señalar las cosas que nos inquietan, para lo cual es bueno usar una libreta y papel para escribir con sinceridad lo que nos pasa, intentando ser objetivos con nuestras sensaciones.

Podemos usar esa lista para “contradecir” nuestros motivos de nerviosismo o al menos, ponerlos en su justa medida y colocarlos en una escala de valores normal.

Por ejemplo, si estamos alterados porque pronto sabremos si nos renuevan el contrato y es importante para nosotros seguir trabajando, podemos apuntar que sabemos que nuestro jefe está contento con nuestras tareas y la confianza que en otras ocasiones ha demostrado por nosotros.

El siguiente paso consiste en buscar algo que nos haga sentir bien y felices de forma deliberada. Si nos conocemos bien, cuando pensamos en qué nos hace sentir en calma, tendremos una respuesta rápida: ir a la playa, dar un paseo, dormir un rato, leer, ver una película. Aunque no tengamos ganas, debemos hacer un esfuerzo por crear situaciones relajantes y agradables para nosotros.

Dedicar cada día unos instantes a la meditación y a la relajación acompañada por la respiración, nos puede ayudar a disminuir el estrés diario. Tan solo debemos encontrar un rato en el que estemos tranquilos, elegir una estancia alejada de ruidos, poner una luz relajante e incluso música, cerrar los ojos y respirar de forma profunda.

La meditación y la relajación son métodos magníficos para disminuir el nerviosismo y si podemos acudir a clases de yoga, en las que nos ayudarán a conectar con nuestro cuerpo, muchísimo mejor.

Si sentimos que aun así no somos capaces de gestionar la ansiedad o que no conocemos el motivo por el cual no podemos llevar una vida tranquila, lo recomendable es acudir a un profesional para que nos ayude a gestionar nuestra felicidad.

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Ansiedad y dermatitis nerviosa: los efectos en la piel, causas y tratamiento
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