Alergias de la piel: todo lo que se debe saber de la alergia al frío o al sol

Hacer de todo tópico algo bueno y eficaz es uno de los principales errores que se cometen en la vida. Y, aunque pueda parecer raro, también ocurre en los cuidados de nuestra piel.

Pensar que solo hay que protegerse del sol en verano o que el frío solo nos puede generar gripes o constipados son dos de los tópicos más extendidos en la sociedad.

Desde Blue Cap os ofrecemos siempre los mejores consejos, por lo que hoy os vamos a explicar que no es así.

Y es que existen alergias de la piel que pueden verse multiplicadas por el frío o por el sol. Conocer los síntomas es el primer paso hacia el éxito y, sobre todo, hacia la mayor salud posible. Conocer al enemigo siempre es el primer paso.

Vivimos en un mundo tan cambiante que las estaciones del año ya parecen estar mezcladas. El cambio climático provoca inviernos calurosos y noches de verano más frías de lo que se pensaba cuando se acercaba el mes de junio.

Es por eso que se debe borrar de la mente que el calor solo afecta en verano. El invierno cada vez es menos frío y el sol es un enemigo para nuestra piel tanto en invierno como en verano, primavera y otoño.

¿Alergia al sol? Síntomas, cómo tratarla y la prevención

Y es que muchos pueden llegar a padecer la llamada Erupción Poliforma Leve (EPL) sin ni siquiera saberlo. Por eso, os vamos a contar cuáles son sus síntomas, su tratamiento y cómo prevenirla.

Se trata de una reacción cutánea que aparece en nuestra piel tras la incidencia de luz solar. Se le conoce como una reacción alérgica, puesto que sus síntomas coinciden.

No obstante, no se sabe con exactitud la causa de su desarrollo, aunque se especula acerca de una reacción de hipersensibilidad retardada a un antígeno creado por la acción de la luz ultravioleta.

Cerca del 10-20% de la población europea sufre esta reacción, teniendo especialmente incidencia en pacientes con piel blanca y en mujeres.

Como ya hemos explicado, no se conocen con exactitud las causas, pero sí es cierto que existe cierta predisposición genética a padecer una erupción poliforma leve.

¿Qué ocurre si sufrimos alergia al sol? Si crees que puede estar padeciendo esta reacción debes acudir a tu médico de cabecera. Se suelen recetar cremas de esteroides que contengan vitamina D y, en casos graves, se pueden utilizar píldoras de esteroides u otros tipos.

Alergia al frío: una enfermedad autoinmune rara que afecta a la piel

Sabemos de sobra los problemas que puede generar el sol. El deseo de la llegada del verano es, en parte, por la cantidad de horas en la que podemos disfrutar de la luz natural y también de las playas y de las piscinas.

El sol y sus rayos son enemigos que son fáciles de conocer, pero el frío también genera problemas en la piel.

El hecho de estar abrigados hasta casi el pelo de la cabeza hace pensar que estamos protegidos del frío, pero el invierno no solo nos castiga el cuerpo o los huesos por sus bajas temperaturas.

La piel se ve afectada por la caída del termómetro y se deben tener en cuenta diversos factores que pueden avisar de la aparición de la alergia al frío.

Los síntomas son parecidos a cualquier infección en la dermis: aparición de ronchas, un intenso picor en las zonas que hayan sido afectadas o el hinchazón de las mismas zonas son algunos de los ejemplos que manifiestan la más que posible alergia al frío.

Pero esta alergia no es solo de un tipo. Existen varias maneras de manifestarse de esta alergia.

La más frecuente es la alergia primaria, en la que la dilatación de los vasos sanguíneos provocan el enrojecimiento y el picor en la piel, además de un aumento en su temperatura corporal. Las elevadas concentraciones de histamina provocan la aparición de habones.

La secundaria generalmente se deriva de otras enfermedades como la mononucleosis o la hepatitis.

Alergia al frío hereditaria: no se conocen con exactitud los mecanismos que la desencadenan, aunque se conoce que los pacientes con esta variante tienen anticuerpos lgE (presentes en todas las alergias), los cuales reaccionan ante los antígenos de la piel que dependen del frío.

Para diagnosticar esta alergia se recurre habitualmente al test del cubito de hielo, a través del cual se coloca un cubito de hielo en el antebrazo del paciente durante cinco minutos y se espera posteriormente a la aparición de la urticaria.

Como con cualquier alergia, para tratar la alergia al frío se emplean antihistamínicos, los cuales aunque alivian los síntomas, no son una cura definitiva ni evitarán futuros episodios.

Sin embargo, este tratamiento no es útil en el caso de la variante hereditaria. Existe también la terapia de choque, que consiste en aumentar la tolerancia del paciente al frío.

Pero la recomendación más habitual del médico es la no exposición a situaciones u objetos fríos y evitar los cambios bruscos de temperatura.

Se recurre también en algunos casos a fármacos como antiH1 sedativos y no sedativos, la doxepina o el estanozolol. Sin embargo, en la mayoría de los casos esta alergia disminuye su fuerza con el paso del tiempo, llegando a desaparecer con los años.

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